Objetivo: abolir el Estado de Bienestar
es un artículo de Nekane Jurado, miembro de la RED VASCA ROJA, publicado en EZPALA Ezker Abertzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña, nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 3, 1997, pp. 22-31.
OBJETIVO: ABOLIR EL ESTADO DE BIENESTAR
INTRODUCCIÓN
Los problemas actuales de la Seguridad Social (en adelante S.S.), concretamente su problema financiero, no pueden ser abordados de forma aislada y unilateral, sino que deben enmarcarse en un contexto amplio de la evolución no solamente socio-económica, sino también socio-política. Problemas que no están aislados de la nueva estrategia desarrollada tras la desaparición del mal llamado socialismo real, y que se concretó en el tratado de Maastricht (en adelante T.M.).
Aunque la controversia sobre los efectos de sistemas de protección social es tan antigua como la puesta en marcha de la beneficencia pública (debates de las Leyes de Pobres en Inglaterra S.XVIII y XIX) la polémica que aquí nos ocupa es más reciente, desarrollándose en EE.UU. en las décadas de los sesenta y setenta con la reacción neoliberal al Keinesianismo y la tradición neoclásica revitalizada a partir de las escuelas monetaristas. A nosotros el debate nos llega treinta años después, con tres características básicas:
1º En estos treinta años se ha desarrollado y consolidado la teoría no económica sino de "ingeniería social" _ léase ideológica_ sobre la que se sustenta. Concediéndosele un estatus de ciencia, que se superpone a todas las demás ciencias y desacredita y rechaza cualquier alternativa fuera de esta ideología. Nunca ha sido más cierta la frase "La economía es ideología disfrazada".
2º La estrategia de desmoronamiento de la S.S. y resto de bienes públicos sociales, aunque estaba latente en la Europa occidental desde la crisis de 1973, ha sido consensuada a nivel supranacional por los poderes económicos multinacionales en el T.M. Lo cual a la vez da argumentos a los gobiernos centrales para ocultar su propia responsabilidad, diciendo que es la tendencia europea, que es necesario para entrar en la elite de ese Mercado Único, que es necesario por el dumping social que están haciendo los países asiáticos, y un largo etc.
3º Los movimientos de izquierda, y los sindicatos de clase, a partir de 1973 en Europa y a partir de 1979 en el Estado español, han ido adentrándose en una senda de pactos primero y de colaboración después que iba separándolos progresivamente de la estrategia de verdadera defensa de los intereses de los que decían defender o representar. La desaparición de la URSS, y la propaganda ideológica desatada tras este hecho ha supuesto la última estocada (o tal vez una oportunidad para algunos) para abandonar un discurso que por ser contrario al neoliberalismo imperante es considerado como obsoleto.
Por tanto los autores catalogados de corte marxista (y en estos momentos también los de corte keynesiano) han quedado casi en su totalidad fuera del debate que nos ocupa, porque este se ha planteado en un marco expresamente técnico, pretendidamente aséptico y desideologizado, que descalifica los análisis en términos de análisis sociales. El resultado es que se han lastrado considerablemente las argumentaciones, introduciendo más confusión que ciencia y llevando la discusión a mundos de pizarra en el que el conocimiento perfecto de los agentes económicos permite asignar eficientemente sus recursos dados. Sin embargo todo indica que nuestro mundo es bastante distinto al planteado en las pizarras, pero las aplicaciones de tales recetas tendrán unas repercusiones en la redistribución de la renta muy concretas y conocidas, seguir quitando al que más necesita, por lo que cabe cuestionarse acerca de la pretendida neutralidad y asepsia técnica de ciertas "asignaciones eficientes de recursos en la economía" Así el último informe del Banco Bilbao Vizcaya sobre la evolución de la S.S., que fue dirigido por José Barea, alma mater del pacto de Toledo, y Hoy uno de los secretarios de estado en el gobierno del P.P.: no son más que una serie de propuestas que responden más a la ingeniería ideológica, queriéndose arropar de tecnicismos para disfrazarse de neutralidad técnica, pero que responde íntegramente al espíritu del T.M. y favorece a una clase muy concreta: la del mundo financiero. Sospecha tanto más fundada cuanto que detrás de tanto clamor liberalizador y racionalizador de la S.S., surgen propuestas como los fondos privados de pensiones -pero con alguna forma de garantía pública-, es decir, el negocio financiero más importante que podrá presentarse durante mucho tiempo.
La tradición marxista desarrolló su propio análisis de la función del Estado, sumando a este bagaje interno gran parte de las aportaciones del keynesianismo y del institucionalismo de los seguros sociales. Desde la óptica marxista la S.S. es una de las conquistas históricas de la clase obrera que, paradójicamente, resulta funcional _por estabilizadora_ para el sistema capitalista. Con independencia del papel transformador, o estabilizador de la S.S., lo que si podemos afirmar es que con ella el sistema capitalista resulta más humano. Por eso echamos de menos, hoy en día la falta de artículos críticos provenientes de "la intelectualidad académica", aunque ya sabemos que estos artículos no son buen curriculum, pero la sociología del conocimiento del ramo aportaría sin duda explicaciones adicionales, que ayudarían a subsanar esta carencia de argumentaciones teóricas sólidas que apoyen una posición de clase.
Desde este artículo, dada su gran limitación de espacio, no podemos entrar a desarrollar los contraargumentos a la propaganda económico-ideológica que se está difundiendo desde el poder económico y su siervo el poder político. Argumentos tales como "un sistema público de S.S. reduce el ahorro y, por ende, el crecimiento de la inversión y el empleo", "la imposición de un sistema obligatorio de S.S. lleva a una tasa de ahorro subóptima y, por ende, a una tasa de inversión distinta a la de crecimiento equilibrado, generando una asignación ineficiente de recursos que se manifestará a través del paro, la inflación o un consumo inferior al potencial", "la existencia de un seguro de paro o unas prestaciones que garanticen una renta mínima en cualquier situación, reduce la oferta de trabajo y... el salario mínimo de equilibrio aumenta, lo que lleva a un nivel de empleo inferior al empleo posible", "las cotizaciones a la S.S. son un coste adicional del factor trabajo, lo que hace que los empresarios disminuyan su demanda", "la S.S. tiene un impacto negativo sobre las exportaciones", y otras argumentaciones de este tipo tienen una contraargumentación sustentada técnica y empíricamente que estamos dispuestos a contrastar y debatir en cualquier foro . Por todo ello además del compromiso que mantenemos de participar en grupos de formación y debate sobre los temas que en esta revista se desarrollan, lanzamos una invitación especial a "la intelectualidad académica " y a los representantes de los partidos firmantes del Pacto de Toledo, para debatir las argumentaciones técnicas que sostienen.
SÍNTESIS DE LOS ORÍGENES DE LA S.S.
Tradicionalmente los sistemas de S.S. se han estructurado en base a dos grandes modelos:
Aunque este sistema sea de Derecho Público, se asienta sobre criterios privatistas. Toma los conceptos e instrumentos propios del seguro privado, y se basa en la prevención de riesgos cuantitativamente equivalentes. Asegurando solamente a los que trabajan Siendo además de tipo "carencial subjetivado", es decir, se precisa tener un determinado tiempo de cotización, de manera que hasta que no transcurra ese tiempo el beneficiario carece de derecho a la prestación.
Este sistema podría marcarse como el típico de Derecho Público, sin que la prestación dependa directamente de la cotización y se nutre de los impuestos públicos. Ya no hay primas de seguro, sino impuestos.
Hoy los distintos países de la C.E. combinan ambos sistemas, por una parte existe un sistema universal, para todos aquellos que no hayan generado derecho a una pensión contributiva, diferenciandose los países según la generosidad con la cual se calcula esta pensión universal para los jubilados que carecen de recursos, y por otra un sistema contributivo en el que hay grandes diferencias entre países al determinar cual es la edad mínima de jubilación, cuanto el periodo mínimo de cotización, y el máximo para alcanzar el 100% de la pensión, y sobre que rentas salariales se cotiza, entre otras variables. Pero la consecución de todo ello ha ido siguiendo diferentes pasos en Europa, en cualquier caso siempre marcados por fuertes luchas y enfrentamientos de clase.
En el Estado Español, el primer seguro obligatorio nace en 1900, y en él el Estado obligaba a las empresas de ciertos sectores industriales a asegurar a los trabajadores contra el riesgo de accidentes labores. El seguro solo era por este concepto y se realizaba con una aseguradora privada. Este sistema duró hasta 1932 en el que se estableció de forma general el Seguro Obligatorio de Accidentes.
No será hasta 1919, cuando exista el primer seguro obligatorio de vejez "El retiro Obrero", la historia de este seguro ha quedado ligada a las movilizaciones y enfrentamientos que se dieron en todas las ciudades industriales del Estado español, y donde recordamos la que ha pasado a la historia como "La Semana Trágica de Barcelona" de 1917 donde los muertos se contaron por centenas, y el ejercito imponía el cumplimiento del toque de queda paseando sus caballos por encima de los cadáveres. La clase empresarial catalana no fue ajena al hecho de que se instaurara este seguro, ya que fueron sus industrias, en aquellos años de importancia exportadora en Europa, las que de forma especial sufrieron las consecuencias del enfrentamiento obrero que saldaba con sabotajes e incendios continuados, su número de muertos. Fruto de ello fue la Conferencia Urgente celebrada en Madrid a final de dicho año, en la cual el gobierno se comprometía con un Plan de Acción, fruto del cual fue el Retiro Obrero.
En 1929 se establece el seguro de maternidad, para las trabajadoras que estuvieran incluidas en el régimen obligatorio del Retiro Obrero.
La corta vida de la República no permitió que sus proyectos en este campo llegaran a realizarse, a pesar de que en su cartera ocuparon un lugar inminente. Por ello la Ley de Bases de Enfermedades Profesionales no llegó a tener desarrollo por la inminencia de la Guerra Civil. Con anterioridad se dictaron disposiciones tendentes a implantar un seguro de paro, así como seguros de invalidez y enfermedad, pero no cristalizaron por la misma causa. Así el seguro de enfermedad no vería la luz hasta 1942 y el de desempleo hasta 1961.
En el Estado Español existía, pues, un conjunto sistemático y desorganizado de seguros sociales. Podía hablarse de "previsión social", pero no de Seguridad Social propiamente dicha. De aquí que se hacia imprescindible la sistematización y ordenación de un Plan de Seguridad Social, demandado esta vez por los empresarios y las clases medias(ante la negación de los derechos sindicales y laborales básicos) en un momento de apertura de la economía hacia Europa, dado que el Tratado de Roma en el acta de creación del Mercado Común (1957) contenía las bases normativas en este sentido para los países miembros, y el Consejo de Europa en 1964 inició una labor armonizadora con la O.I.T., consiguiendo sensibles avances sobre la llamada Norma Mínima del Convenio Nº102. Esta demanda desembocó en la Ley de Bases de la S.S. y en su texto articulado de abril de 1966. Reformada principalmente en 1974, 1978, 1985 y en el momento actual pendiente del desarrollo del Pacto de Toledo.
¿POR QUÉ AHORA?
"Renace una clase servil que la industrialización después de la II Guerra Mundial, había abolido." (A. Gorz, en Metamorfosis del Trabajo).
No es la visión fatalista de un viejo marxista, es la realidad latente que a pasos agigantados se extiende por todos los países de la Comunidad Europea, cuna de los avances sociales, de la Seguridad Social, y de la esperanza encerrada en tres palabras "Liberté, Fraternité, Egalité", y sueño de generaciones que las hicieron suyas más allá de las fronteras.
"Renace una clase servil..." y junto a este renacer solo se ve servilismo. Servilismo político, servilismo intelectual, servilismo sindical, servilismo consumista, servilismo antisolidario, SERVILISMO. Pero ¿por qué?. ¿Por qué hace cincuenta años se consolidó en Europa lo que hoy dicen que es anti-económico?, y ¿Por qué desaparece al final de los 90 y no por ejemplo en la crisis de 1973?.
La década de 1930, se inició con la Gran Depresión económica desatada a finales de 1929. las tasas de paro llegaron a alcanzar el 30% de la Población Activa, las revueltas sociales y obreras reivindicativas de unos ingresos mínimos cubiertos por el Estado en caso de necesidad (Seguro de Desempleo, y otros) eran una constante, propiciando incluso la inestabilidad y alternancia de gobiernos. Los movimientos socialistas estaban en auge, auge propiciado tanto por la situación económica como por el desarrollo del llamado socialismo en la URSS. Incluso los movimientos fascistas de Alemania e Italia enmascaraban su verdadera cara con palabras como "el pleno empleo" y "Seguridad Social para todos". Los trabajadores de toda Europa parecían sincronizados y marchaban hacia un mismo objetivo "una distribución más justa del poder y de la riqueza".
En este contexto de concienciación y luchas de clases se desencadenó la II.Guerra Mundial (II.GM), pudiéndose afirmar que es la II.GM la que desencadena una serie de causas que permiten y afianzan la S.S. europea y el "Estado del Bienestar".
En lo socio-político:
1º. Es la clase trabajadora la que lucha. Y aunque en todas las guerras la carne de cañón son los hijos del pueblo, los desposeídos, en la II.GM esto tuvo una relevancia especial, ya que no solamente lucharon contra el fascismo, en cierta forma fue la continuación de la lucha de clases anterior, con la salvedad de que ahora en algunos casos (R.U.) los empresarios hacían causa común, aunque en otros como en la mayor parte de Francia, se entregaban en mayor medida a las fuerzas de ocupación. En cualquier caso toda resistencia encerraba los objetivos últimos de liberación nacional frente a la invasión alemana, y de liberación social frente a los avatares de los ciclos económicos. Por tanto la contienda no podía acabar solo con la derrota de Alemania. Las promesas repetidas constantemente por Churchill de una nueva justicia social, no podían ser olvidadas como en las campañas electorales, porque la clase trabajadora no iba a depositar tan fácilmente las armas que aún tenían en la mano, y así lo manifestaron una y otra vez todos los representantes sindicales y de los partidos socialistas y comunistas.
La consecuencia más relevante fue la consolidación de los regímenes parlamentarios en la mayoría de los países industrializados, donde se hallaba como "requisito previo" la institucionalización de la lucha política y sindical en estrictos canales y márgenes de negociación, que en ningún modo supusiesen peligros graves para el orden político y económico dominante. Block dice que " todavía no se ha contado toda la historia del esfuerzo norteamericano para transformar a Europa Occidental durante los años del Plan Marshall. Tal historia incluye la participación activa del espionaje norteamericano en los esfuerzos tendentes a dividir los movimientos obreros europeos y las complejas maquinaciones políticas que llevaron al poder a gobiernos conservadores en Francia, Italia y Alemania".
2º. La URSS pone de manifiesto su poder militar. Alemania fue derrotada en Rusia, y es la acción del Ejercito Rojo la que da un respiro y alienta las esperanzas del R.U. y de la resistencia del resto de países ocupados. Es el Ejercito Rojo el que va replegando las fronteras alemanas, a la vez que extiende su propio poder. Ante este avance inexorable de la URSS, con un sistema de organización socio-económico utópico para muchos trabajadores del Oeste, los poderes fácticos europeos perciben como única salida para frenar este avance en una Europa de trabajadores armados, pactar el sistema de S.S. y desarrollo del que luego sería llamado Estado del Bienestar. Truman en un discurso de 1947 afirmaba "el expansionismo comunista como principal peligro y enemigo de los EE.UU. y del mundo occidental... obliga a las negociaciones sociales".
Hoy, en 1996, después de conocer la verdadera historia de desarrollo socio-económico de la URSS, podemos afirmar que su "Socialismo" no habrá sido lo que podía haber sido para sus propios habitantes, pero ha sido el que realmente ha permitido que la Europa del Oeste haya alcanzado las cotas de desarrollo social que hoy tiene.
En lo económico
Pero la II.GM, no solo supuso una importante transformación en las relaciones socio-políticas, sino que supuso un gran avance para la transformación económica:
1º La guerra destruyó el viejo aparato productivo, poniendo de manifiesto la exigencia de una nueva estructura productiva, la cual en otras condiciones solo hubiese cambiado a lo largo de muchos años más
2º La guerra se constituyó en un inmenso campo de experimentación de ingenios tecnológicos aplicados a fines militares, que más tarde serían aplicados a actividades económicas, las cuales sirvieron de trampolín para la fulgurante carrera tecnológica de las décadas posteriores, que supusieron fuertes reducciones de costes, ampliación de la escala de producción, ganancias en la productividad y por ende en los beneficios empresariales sin precedentes.
Además, debido al espionaje de guerra, (que siguió desarrollándose en época de paz), las tecnologías punta no fueron patrimonio exclusivo de un sector o país, sino que Alemania, R.U., EE.UU. y Japón pudieron empezar a aplicarlas cuasi-simultáneamente, con el inicio de una competitividad antes desconocida.
3º Por último, aunque no directamente relacionado con la guerra, se desarrollan las teorías económicas de Keynes que, aunque están dentro del modelo económico capitalista imperante, se separan claramente de las teorías clásicas y liberales (hoy dominantes). Keynes opina que el Estado debe de hacerse cargo de mantener un nivel mínimo de demanda global de la sociedad, así si los ciudadanos por sí mismos no pueden consumir el Estado gastará por ellos en educación, sanidad, grandes obras de infraestructura social, y les pasará unos recursos mínimos (prestaciones sociales) suficientes para salvaguardar la paz social, así como para mantener el nivel global de demanda mínimo, para que la producción de las empresas pueda ser absorbida. En definitiva Keynes plantea la demanda como motor económico, y para demandar es necesario que las familias tengan unas rentas mínimas garantizadas, comprometiéndose el propio Estado en mantener la demanda de los llamados bienes públicos.
Así la política económica Keynesiana se empezó a desarrollar en el momento que el momento político vio como necesario suavizar la dura cara del capitalismo puesta de manifiesto en la Gran Depresión de la preguerra, y en un momento que los incrementos de productividad y beneficios era tal que el capital podía asumir esta cesión.
Todas las variables económicas, en el periodo 1950-1970 tuvieron en todos los países industrializados incrementos muy superiores a los obtenidos en cualquier periodo anterior. Por ejemplo en términos de productividad (PIB por persona-hora) la tasa real media de crecimiento anual acumulativo para 1950-1973 fue del 4,5%, mientras que entre 1870-1913 fue del 1,6%.
A partir de estas consideraciones hemos intentado hacer un somero análisis de las bases políticas y económicas desde las que se configuró y funcionó una nueva fase de acumulación capitalista que integró en su funcionamiento el llamado "Estado del Bienestar". Ahora bien "la aceptación" de este estado por parte del capital, duró lo que duró un ciclo económico de crecimiento sin precedentes.
A final de 1973 se iniciaba una crisis económica, conocida como "crisis del Petróleo", que ante la subida de los costes energéticos, (y ante el estancamiento del desarrollo tecnológico que se llevaba perfilando en los años anteriores a la crisis), los empresarios por primera vez desde la II.GM tratan de transferir todas las consecuencias a la masa salarial, esto lo irán haciendo paulatinamente e intentando tantear el terreno socio-laboral, analizando la respuesta de los trabajadores.
La sociología podrá decir mucho sobre como en 28 años (1945-1973) se pudieron diluir los sentimientos de pertenencia a una clase, pero esto es lo que empezó a ponerse al descubierto a final de la década de los años 70, en el momento que el capital comenzaba a desandar las concesiones otorgadas a raíz de la II.GM.
La década de 1980, será la década de las reconversiones, del desempleo estructural, paro contado por millones en Europa, perdida continuada de participación salarial en el total de la renta nacional, amenaza constante al estado del bienestar argumentándose en términos seudoeconómicos de más ingeniería ideológica que técnica.
La década de los 80 es el inicio de las privatizaciones, el sector público empieza a huir a pasos agigantados de la ideología del Keynesianismo en beneficio del liberalismo económico, y se tratan de presentar la crisis como resultado de que no se ha dejado jugar libremente al mercado. Para la nueva ideología económica la recuperación requiere un aumento de la tasa de explotación. Esto se consigue reduciendo los salarios reales, los salarios indirectos o sea cotizaciones a la SS, y reduciendo cualquier tipo de imposición que recaiga sobre beneficios. En 1996 hemos visto el descenso en el Impuesto de Sociedades, y como los aumentos de capital y patrimonio, sea cual sea su resultado millonario de sus especulaciones en le mundo financiero y de la vivienda, han pasado a pagar en impuestos el mínimo de la escala del IRPF, menos que cualquier trabajador que gane al año 2.000.000 de pts., esto trae como consecuencia que disminuyen los ingresos del estado, cuya salida es aumentar más los impuestos que recaen sobre los trabajadores, en su gran mayoría: IRPF e IVA, pero aún esta medida no sirve para compensar lo que se deja de recaudar, por lo que es necesario reducir el gasto público, pero no cualquier gasto público, sino solo el que afecta en rentas indirectas a la población, o sea sanidad, educación, pensiones, o directamente a los trabajadores del sector público que en solo 10 años han visto disminuir su salario real en un 15%.
En cualquier caso en los 80 se pusieron las bases, pero con pasos de precalentamiento. Fue la "caída de la URSS" lo que dio el pistoletazo de salida para la loca carrera neoliberal. Ya no existían fantasmas en el Este, y además nos repiten hasta la saciedad que aquello era el socialismo real, con lo cual solo existe un modelo económico posible, que además es el mejor: el capitalismo neoliberal. Sin modelos alternativos como rivales, el capital europeo se reunió en Maastrich y bajo las directrices de la política ultraliberal del Bundesbank marcaron unas líneas conjuntas de política económica que implícitamente llevan el germen aniquilador de todos los logros sociales anteriores. Pero en Maastricht no se habló solo de economía se habló también de la defensa, conociendo las consecuencias sociales de lo que allí se estaba pactando, consecuencias no solo para la CE, sino también para su periferia del este y del norte de Africa plantearon un refuerzo de la coordinación intergubernamental en política exterior y defensa, que "permita en el futuro conducir a una defensa común". En el TM se pactaba hacer una delegación de responsabilidades en los temas de defensa a la Unión Europea Occidental (UEO), que es "parte integral del desarrollo de la Unión Europea", esta se ha de integrar firmemente en el seno de la OTAN, sin poderse poner en cuestión el liderazgo de los EE.UU., ni su hegemonía nuclear en este campo. Por tanto no cabían aspavientos de la actual integración plena del estado español en la OTAN, por los que no los hicieron ante la firma del TM, del que esto era una parte. Así se está formando un lobby militar-industrial europeo asociado a una doctrina europea de defensa y a intereses políticos y diplomáticos específicos. El capitalismo tiene más que nunca, necesidad de una capacidad represiva uniforme.
Los gobiernos del estado español (antes con siglas PSOE, hoy con siglas PP apoyadas por PNV y CiU) y el del estado francés, dominados de forma creciente por un capital que no conoce patrias han apostado por seguir las consignas de Maastricht hasta sus últimas consecuencias, y para seguir adelante van a enfrentarse a una recesión económica propiciada por la propia política de convergencia y agravada para las clases populares al desmantelarse al mismo tiempo el estado del bienestar. Los gobiernos han convertido el tipo de cambio, el déficit público y la inflación en un objetivo supremo en cuyo altar hay que sacrificar todo, subvirtiendo lo que dice el sentido común más elemental: que esas variables monetarias son un medio y no un fin en sí mismas, y que los objetivos solo pueden ser el empleo, el bienestar y el desarrollo sostenido. Y están dispuestos a que los trabajadores de Euskalherria, junto con el resto de trabajadores de la CE, paguen el precio poniendo en practica una política económica tan regresiva y dura como sea necesario.
En el estado Francés, diciembre de 1995 marcó una respuesta que hizo posponer al gobierno una serie de iniciativas en el terreno marcado, pero las iniciativas solo están postergadas y en cualquier caso serán exigidas en aras a esa plena integración europea. En el estado español el Pacto de Toledo ha estado aparcado por los problemas de gobernabilidad que tuvo el PSOE en sus últimos tiempos. Hoy el PP tiene el apoyo de todos los grupos políticos firmantes del Pacto, incluido el PSOE, para ponerlo en marcha, a la vez de que le queda poco tiempo para "racionalizar" el resto de gastos sociales, sanidad, educación etc. cuya andadura ya se ha iniciado. Todo esto se da en un momento donde las previsiones de crecimiento económico son negativas, y así lo expuso hace un mes el Sr. Retegui, consejero de Industria, quien decía que estamos en una nueva fase recesiva que se mantendrá por lo menos hasta 1999, año en que la variación del PIB será negativa.
Pero ¿ha habido realmente una fase expansiva larga en los últimos 20 años? NO. Aunque las tasas de beneficio de capital están recuperadas, la espiral en la que está metiendo la política neoliberal al conjunto de la economía se traduce en una concentración agigantada de riqueza, que disminuye progresivamente la capacidad de demanda de las clases populares y no se puede vender lo que se produce. Siguen existiendo como válvula de escape los mercados de una pequeña &elite (la de los mafiosos y corruptos) en el Este y en Asia, pero cuando estos mercados se saturen ¿a quien se va a vender?. La concentración de riqueza es el cáncer del sistema económico imperante, pero ese cáncer nos arrastrará en su agonía si no se sabe reaccionar a tiempo, y el único antídoto es la distribución de la riqueza, no estrangulando la SS social, y además creando nuevas rentas universales para todos los que se ven aparcados fuera del mundo laboral remunerado. Es necesaria más que nunca una renta digna mínima para toda la población. Más que nunca en la historia economica hay recursos económicos suficientes, recursos que están ociosos esperando el mejor momento para especular. Solo el 10% del dinero que se mueve cada día en el mundo, lo es para pagar transacciones económicas de bienes reales, el 90% restante se mueve en un mundo de plástico y papel, de especulación y de "valores futuros".
No pretendo hacer profecías fatalistas. Es la otra realidad que se desprende de cualquier análisis económico serio, esa que pocos tienen interés en plasmar. Por el contrario existen demasiados cantos de sirena, que nos dicen que todo se solucionará, que todo va bien, lo malo solo es pasajero, y que los derechos que cedemos los trabajadores es de forma coyuntural. Son sus mensajes constantes, sin un contramensaje fuerte desde el otro lado. Debemos dejar de seguir acumulando errores.
No debemos tomar sus deseos por realidades, ni interpretar las contradicciones económicas como el último de los avatares de esta crisis (eso es lo que quieren que pensemos).
Tenemos que olvidar las propias divisiones de izquierdas (cuántas veces propiciadas por nuestro enemigo común) y despertar la conciencia de clases que han adormecido. Esto solo es factible ofreciendo una respuesta a Europa. Pero esa respuesta debe ser lo más amplia posible, ya que el capital nos lleva mucha ventaja, ellos hablan con una sola voz en Maastricht o en Edimburgo, aunque tengan sus discrepancias, tenemos que aprender.
A partir de la interpretación de las luchas cotidianas y de todas las resistencias sociales que no dejarán de desarrollarse en los próximos años, hará falta empezar a trazar los elementos de una contraofensiva global.
Partiendo de las necesidades inmediatas, sean políticas, sociales o económicas, habrá que construir una nueva coherencia, que combine el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos y de todos los colectivos de trabajo o de vida y la audacia de un proyecto anticapitalista sin fronteras.
Si renunciamos a la razón, si nos avergonzamos de nuestro "léxico en desuso", de nuestras "utopías trasnochadas", de nuestro "ideal de justicia social", no solo nos estarán quitando el trabajo, la SS, y los bienes públicos, nos estarán quitando la palabra. A cambio nos darán el capitalismo salvaje del siglo XIX (momentos antes donde empezaba la pequeña historia aquí contada) en los albores del Siglo XXI: una monstruosidad histórica.
Nekane Jurado